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Estrés y tensión: cómo aliviar la sobrecarga a través del autocuidado

Estrés y tensión: cómo aliviar la sobrecarga a través del autocuidado

Estrés y tensión: ¿cuál es la diferencia?

El estrés es la respuesta física y psicológica del cerebro y del cuerpo ante demandas o presiones externas. La tensión, en cambio, es la rigidez y la sobrecarga física o mental que queda como resultado de ese estrés. En otras palabras, el estrés es la presión que experimentas; la tensión es la forma en que tu cuerpo la retiene.¹

Mientras el estrés suele responder a una situación presente y la ansiedad se relaciona con la preocupación por amenazas futuras, la tensión puede entenderse como el "residuo acumulado" de ambos. Se trata de un estado de sobrecarga física y mental que se desarrolla de manera gradual y que muchas veces pasa desapercibido hasta convertirse en una molestia constante.²

¿Cómo se manifiesta la tensión en el cuerpo?

La tensión mental se define como un estado de sobrecarga provocado por la sensación de no poder afrontar las demandas del entorno. Este estado puede mantener activados los sistemas de respuesta al estrés durante periodos prolongados.³

Físicamente, suele manifestarse mediante:

  • Rigidez muscular, especialmente en cuello, hombros y mandíbula.
  • Dolores de cabeza frecuentes.
  • Dificultad para relajarse.
  • Fatiga mental que persiste incluso después de descansar.

También puede aparecer tras meses de trabajo intenso o responsabilidades continuas, provocando agotamiento, dificultad para desconectarse al finalizar la jornada y una sensación constante de cansancio. En estos casos, la recuperación requiere atender tanto el bienestar físico como el emocional.

El autocuidado como herramienta para gestionar el estrés

Gestionar la tensión implica crear espacios reales de recuperación. Establecer límites entre el trabajo y la vida personal, reducir la sobrecarga constante y dedicar tiempo al descanso son acciones que ayudan a favorecer el equilibrio.

Existen prácticas sencillas que pueden contribuir a contrarrestar el estado de "lucha o huida" asociado al estrés y promover una mayor sensación de calma.

Hábitos diarios para aliviar la tensión

Puedes incorporar pequeñas acciones de autocuidado que favorezcan la relajación física y mental:

  • Practica la relajación muscular progresiva. Consiste en tensar y relajar diferentes grupos musculares para liberar la tensión acumulada.
  • Respira de forma consciente. Inhala durante cuatro segundos y exhala lentamente durante seis para favorecer un estado de calma.
  • Realiza estiramientos suaves. Dedica al menos 10 minutos al día a movilizar el cuerpo y prestar atención a las sensaciones físicas.
  • Prueba el automasaje. Especialmente en la base del cráneo, cuello y hombros, donde suele acumularse la tensión. El Kenko MagDuo® puede complementar esta práctica gracias a su diseño portátil, permitiéndote utilizarlo en distintas zonas del cuerpo.
  • Disfruta de un baño con agua tibia. Es una forma sencilla de favorecer la relajación después de una jornada exigente.
  • Refresca tu rostro con agua fría. Durante las pausas laborales puede ayudarte a sentirte renovado y despejar la mente.
  • Desconéctate de las pantallas. Reducir el tiempo frente a noticias y redes sociales ayuda a disminuir la sobrecarga de información y los estímulos constantes.
  • Mantén un horario regular de sueño. Dormir y despertar a la misma hora favorece el ritmo circadiano y contribuye a un descanso reparador.
  • Pasa tiempo en la naturaleza. Incluso una caminata breve puede ayudarte a despejar la mente y recuperar energía.

  • Aprende a establecer límites. Darte permiso para descansar también es una forma de autocuidado. En ocasiones, hacer menos puede aportar más bienestar que intentar hacer más.
  • Aliméntate e hidrátate a tiempo. La sed y el hambre pueden aumentar la sensación de estrés, ansiedad y tensión. Consumir agua y alimentos nutritivos favorece los niveles de energía y el bienestar general.

Cuidarte también es una forma de cuidar a los demás

El autocuidado no es un lujo ni un acto de egoísmo; es una necesidad para mantener el equilibrio físico y emocional. Cuando priorizas tu bienestar, desarrollas mayor resiliencia para afrontar los desafíos cotidianos y también estás en mejores condiciones para acompañar y cuidar de quienes te rodean.

Pequeños hábitos practicados de forma constante pueden marcar una gran diferencia en la gestión del estrés y la construcción de una vida más saludable y empoderada.

Fuentes

1, 2 y 3. https://psychology.town/industrial-organisational/stress-anxiety-tension-differences-workplace/

4 y 5. https://www.cdc.gov/mental-health/living-with/index.html

  1. https://www.amherst.edu/campuslife/health-safety-wellness/counseling/wellness/self-care-and-stress-reduction/de-stress


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